El Papa pide que se reciba en la Iglesia a los convivientes

Auguró que el horizonte de la pastoral familiar diocesana sea cada vez más amplia­. Para el pontífice, la necesidad de puertas abiertas y de cercanía no se frena en las parejas "regulares".

El Papa pidió a la Iglesia que "reciba también a los jóvenes que eligen convivir sin casarse", y haga un "acompañamiento" de quienes deseen recibir ese sacramento.

Francisco habló en la tarde de ayer en la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, a los participantes del Curso de Formación promovido por la Diócesis de Roma y por el Tribunal de la Rota Romana sobre "Matrimonio y Familia".

Los temas presentes en su exhortación apostólica Amoris Laetitia fueron expuestos ante párrocos, diáconos permanentes, parejas y operadores de la pastoral familiar.

"Auguro que el horizonte de la pastoral familiar diocesana sea cada vez más amplia, asumiendo el estilo propio del Evangelio, encontrando y recibiendo también a esos jóvenes que eligen convivir sin casarse. Se necesita testimoniar a ellos la belleza del matrimonio", dijo el Papa.

Para el pontífice, la necesidad de puertas abiertas y de cercanía no se frena en las parejas "regulares".

Su reclamo es ser "operadores de paz y de consolación, especialmente para las personas más frágiles y necesitadas de apoyo y de solicitud pastoral".

Aunque destacó que el matrimonio es un Sacramento, y que supone una adecuada preparación, explicó que "en diversas Diócesis del mundo se están desarrollando iniciativas pensadas en la situación real de la pastoral familiar", entendiendo con tal expresión "en primer lugar el acompañamiento de los novios al matrimonio".

El Papa señaló que las problemáticas que emergen luego de la boda tienen su origen en "una inmadurez escondida y remota que explota imprevistamente", pero sobre todo "en la debilidad de la fe cristiana y en la falta de acompañamiento eclesial", en la "soledad en la cual son dejados a menudo los nuevos cónyuges".

Es así que muchos "se descubren inadecuados", especialmente si se confrontan "con el alcance y el valor del matrimonio cristiano, las consecuencias concretas de la indisolubilidad del vínculo, la apertura a transmitir el don de la vida y la fidelidad", remarco Jorge Mario Bergoglio.

UNA GUIA­

Por eso Francisco ratificó la necesidad de un "catecumenado permanente" para el sacramento del matrimonio, que incluya "su preparación, la celebración y los primeros tiempos sucesivos". En otras palabras, "un camino compartido entre sacerdotes, operadores pastorales y esposos cristianos". El acompañamiento "no termina con la celebración de las bodas, sino `guía' al menos los primeros años de vida conyugal".

Ahí donde luego se experimentan "problemas serios" y "crisis", se necesita "en ciertos casos -a evaluar con rectitud y libertad interior- ofrecer indicaciones apropiadas para comenzar un proceso de nulidad", agregó el Papa.

"Cuantos se dieron cuenta que su unión no es un verdadero matrimonio sacramental y quieren salir de esa situación, que puedan encontrar en los obispos, en los sacerdotes y en los operadores pastorales el apoyo necesario, pero antes de todo en una postura de escucha y de comprensión", afirmó.