Cruz Roja exige ayuda humanitaria en Siria
El nuevo jefe del organismo, Peter Maurer, instará al dictador sirio, Bashar Al Assad, que mejore el acceso de auxilio humanitario a los civiles. También pedirá permiso para revisar los centros de detención
Según un comunicado, el responsable afirmó que "en un momento en el que más y más civiles están siendo expuestos a violencia extrema, es de máxima importancia que la Cruz Roja y la Media Luna Roja tengan éxito en aumentar de forma significativa su respuesta".
"Una respuesta humanitaria adecuada es requerida para mantener el ritmo con respecto a las necesidades, que han estado creciendo exponencialmente", agregó.
Maurer, que llegó el lunes a Siria para una visita de tres días, continuará realizando esfuerzos para que su organismo logre acceder a los centros sirios de detención, donde según organizaciones de derechos humanos podría haber miles de personas detenidas durante los 17 meses de conflicto, incluyendo menores de edad.
El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) tiene desplegados 50 trabajadores extranjeros y sirios en el país, pero todos han sido confinados a Damasco desde fines de julio debido a los fuertes enfrentamientos en la que ya es considerada una guerra civil.
La agencia no pudo enviar ningún convoy de ayuda por más de dos semanas al interior de Siria, pero la semana pasada logró mandar provisiones de ayuda a la zona rural de la capital y Homs para que sea distribuida por la Media Luna Roja siria.
Maurer, un ex diplomático suizo, se reunirá con Bashar Al Assad y otros altos funcionarios. "Las conversaciones abordarán principalmente la situación humanitaria, que se está deteriorando rápidamente, y las dificultades enfrentadas por el CICR", señaló el texto.
Este lunes, un coche bomba explotó en un distrito del límite de Damasco causando muertos, entre los que había mujeres y niños, según medios estatales y activistas de la oposición.
Alrededor de 1,2 millones de personas han sido desplazadas en Siria durante el conflicto y otros 230.000 refugiados se han registrado en cuatro países vecinos, según Naciones Unidas.